Nutrición

El betacaroteno y su protagonismo en la alimentación sana

Comer color naranja.

Alimentarse bien puede ser más simple de lo que se supone ya que elegir un poco de cada góndola o grupo de alimentos, será suficiente para completar un variado menú semanal, recordando que en frutas y verduras, la variedad está en la multiplicidad de los colores.

Fácil, para no olvidarlo, ¿verdad? Sin embargo, muchas veces ocurre que, al momento de las compras y recordar los consejos de la nutrición, aparecen algunas recomendaciones como la palabra betacaroteno, que sintetizamos en un “ah, sí, zanahorias”, aunque la respuesta sea mucho más amplia.

El betacaroteno, una vez que se absorbe en el organismo, se transforma en Vitamina A o retinol, esencial para la visión, la piel, los tejidos en general y el buen funcionamiento de las defensas. También, por su función antioxidante, ayuda a prevenir el daño celular, lo que nos protege de enfermedades crónicas como cáncer y afecciones cardiovasculares.

¿Cómo olvidar a las abuelas aconsejando comer zanahorias para ver mejor?

Si bien las zanahorias son las que tienen mayor cantidad de Betacaroteno, también podemos encontrarlo en verduras de hojas verdes, batata, calabaza, pimientos rojos y verdes, brócoli, duraznos, damascos, melón y, en mucho menor medida, en cereales.

Además de consumirse a través de las preparaciones culinarias, también existen en forma sintética, como suplementos vitamínicos, pero sólo se debe recurrir a ellos si lo indica un profesional de la salud. Como todas las vitaminas, deben ser recetadas y no consumirse sin control. Un exceso en su consumo puede traernos consecuencias no deseadas en la salud.

¿Cuánto hay que consumir? 2 porciones diarias será suficiente. Una ingesta exagerada puede volver más anaranjada la piel, pero con sólo disminuir su consumo, regresa a su color normal.

Entonces, ¿cuál es el camino más sencillo y sin contraindicaciones? Recetas fáciles, completas y variadas como la que sigue, que nos ayuda a incorporar betacaroteno, además de fibra y calcio.

Asesoró la Lic. en Nutrición Paula Manzzini Ma.Prof. Nº3354

pmazziniar@yahoo.com.ar

Pastel de calabaza y espinaca

 

Preparar un puré bien consistente con 1 kg de calabaza, condimentado con 2 cdas de queso rallado, sal, pimienta, nuez moscada.

Separar en dos partes y distribuir una mitad en una fuente mediana, levemente aceitada y espolvoreada con pan rallado. Hervir, exprimir y picar bien 1 atado de espinacas y mezclarlo con 2 cdas de queso rallado, sal, nuez moscada, pizca de azúcar y 100 g de queso cremoso.

Distribuir con cuidado sobre la calabaza, cubrir con el resto de puré, espolvorear con 2 cdas de queso rallado y hornear 35 minutos. Retirar, dejar que pase el calor intenso y separar las porciones con la ayuda de una espátula.

Para 6 porciones.

 

ver todo vida sana
Seguinos en Facebook, Linkedin, instagram Seguinos en instagram Seguinos en Facebook Seguinos en Twitter

Buscador

Newsletter


Para recibirlo

La cocina súper fácil del supermercado
Recetas de Miriam

Las recetas de la cocina familiar de Miriam Becker.


ver más

Invitados

Una sección para aprender y compartir con los que saben.
ver más