Nutrición

El rol del cerebro en nuestra alimentación

La neuronutrición y sus aportes

El doctor Néstor Braidot, doctor en Ciencias, Máster en Psicobiología del Comportamiento y en Neurociencias Cognitivas, autor de Neurociencia para la vida, entre otros, se explaya sobre el hambre y su conexión cerebral en un interesante punto de vista:

"Un ruidito en las tripas advierte su presencia: el hambre es, ante todo, un elemento de supervivencia; necesitamos comer cuando el cuerpo está bajo de energía y nutrientes".

¿Qué rol juega el cerebro en todo este proceso? Es clave para detectar tanto el hambre como la saciedad y también para hacer del momento del comer una actividad placentera.

La sensación de hambre en el cerebro es controlada por el hipotálamo.

La grelina, se la conoce como “la hormona del hambre”: es la que se segrega justo en las horas previas a las comidas.

Apenas comenzamos a comer, la concentración de grelina en sangre disminuye y aumenta la de insulina, que regula el incremento de glucemia (azúcar en sangre), y también contribuye a disminuir el apetito.

Su función es más inmediata: avisa al cerebro que no hacen falta alimentos en el corto plazo.

En el caso de la obesidad, las sensaciones de hambre y saciedad se encuentran alteradas.

 

El placer de comer

Comer es, ante todo, una sensación placentera. El apuro y el estrés cotidiano muchas veces no lo permiten. Cuando se come con más atención, se come menos y se entrena mejor el gusto para el placer.

El hambre se manifiesta como una carencia, por eso los primeros bocados son siempre los más placenteros.

Si el ser humano se detuviera a prestar atención a lo que está comiendo, logrará activar todos los estímulos para un mayor placer y un nivel adecuado de saciedad.

Vuelta a clases: mochilas cada vez más pesadas

El exceso de peso en las mochilas es un problema grave. Los huesos en esa edad se encuentran en proceso de crecimiento. La carga excesiva en la espalda puede condicionar la postura.

Algunos puntos básicos:

El tiempo óptimo para llevar la mochila es de 15 minutos.  

Usar ambas correas, para evitar sobrecargar uno de los hombros.  

Al levantar la mochila, como cualquier otro peso, debe hacerse flexionando ambas rodillas.

Revuelto francés de arvejas

Una minuta... sin esfuerzo.

Ingredientes

1 cebolla chica picada y cocida en aceite

1 paquete de arvejas congeladas (o 2 latas de arvejas envasadas)

100 g de jamón cocido

4 huevos

hojas de albahaca

4 rodajas de pan lactal

 

Preparación

Mezclar la cebolla con las arvejas, el jamón cortado en juliana y calentar bien. Salpimentar a gusto.

Agregar los huevos batidos y revolver rápidamente sin que cuaje.

Decorar con albahaca picada.

Servir solo o sobre rodajas tostadas de pan lactal.

4 porciones

 

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