Nutrición

Comer rico en la playa con hábitos saludables

¿Cómo cuidarse en nuestras esperadas vacaciones?

Almorzar en la playa, pero rico y sano.

Hidratarse es muy importante.

Llegó el verano y la playa resulta un destino ideal para desconectar y descansar. Relajarnos no tiene que significar volver a casa con unos kilitos de más.

La receta está en saber elegir y organizarse: ¿Qué comer? ¿Cómo mantener una rutina equilibrada? La médica nutricionista y médica esteticista Andrea Miranda, directora de la Sociedad Argentina de Estética y Nutrición Integral (SAENI), comparte estas 10 claves para nuestro plan alimentario en vacaciones:

1- Nunca llegar a la playa con el estómago vacío. El riesgo de sufrir mareos o bajones de presión se acrecienta, considerando que nos estamos exponiendo a elevadas temperaturas.

2- Comer cada tres-cuatro horas. Así nuestro organismo tendrá energía para funcionar y llegaremos a la hora de la cena con menos ansiedad.

3- Agua todo el tiempo. Lo recomendable es beber entre dos y tres litros diarios, sin esperar a tener sed para hacerlo. Otras alternativas para ello son el té, el mate, el tereré, los jugos naturales y las bebidas frescas sin azúcar (las gaseosas azucaradas no son recomendables dado que acrecientan la sensación de sed).

4- Frutas y verduras sin restricciones. Son alimentos indispensables para un saludable menú playero. Debido a su alto contenido de agua, al ingerirlas hidratamos nuestro organismo sin darnos cuenta y de manera muy rápida. Son portadoras además de una gran cantidad de vitaminas, fibra, minerales y antioxidantes naturales (que protegen las células de nuestra piel cuando nos exponemos al sol).

5- Stop a las tentaciones. La playa nos ofrece innumerables tentaciones y haber elegido previamente lo que vamos a comer colabora a evitarlas: ensaladas, yogurts, sándwiches de vegetales, barritas de cereal, frutas deshidratadas (orejones o pasas de uva), frutas secas (nueces o castañas), helados de agua, gelatinas con frutas, brochetas de pollo y verduras, pickles, rollitos de queso y jamón son algunas de las alternativas saludables recomendadas para llevar.

6- Saborear y disfrutar cada bocado. ¡Estamos de vacaciones!, disponemos de tiempo más que suficiente para sentarnos y relajarnos a la hora de comer.

7- Comidas pesadas out. La digestión de fritos y otros alimentos con alto contenido graso es mucho más lenta y, junto a las altas temperaturas, pueden provocar que nuestra tensión disminuya y empecemos a sentir malestar.

8- La heladerita portátil, una aliada imprescindible. Debemos conservar nuestros alimentos de manera adecuada y cuidar de no interrumpir la cadena de frío de carnes y lácteos.

9- ¡Cuidado con las bebidas con alcohol!, ya que aceleran la pérdida de agua: finalmente terminamos eliminando más líquido del que hemos consumido.

10- Ponernos en movimiento sin exigencias. Una alimentación saludable debe estar siempre acompañada por la realización de actividad física. Una caminata junto al mar es un ejercicio más que suficiente. Ayuda además a relajarnos y a desconectar de nuestras preocupaciones, importantes beneficios para fortalecer nuestra salud emocional. Evitar las horas centrales del día, en las cuales la acción de los rayos de sol sobre nuestros cuerpos se vuelve más nociva. Jugar al vóley, practicar running o participar de esas propuestas cada vez más frecuentes en los paradores como bailar o hacer aeróbic, siempre después de las 4 de la tarde o muy temprano a la mañana, antes de las 10.

Es fácil caer en la tentación de los licuados y los sándwiches con papas fritas, opciones habituales que encontramos para comer en la playa.

La mejor opción es armar menús sencillos y frescos hechos en casa, así podemos controlar los aceites y grasas que consumimos.

Sándwiches, tartas y ensaladas son platos fáciles de preparar y transportar. Cuando no tenemos otra alternativa que almorzar en los bares de playa, es recomendable elegir sándwiches de carnes magras en pan árabe, ensaladas y descartar las papas fritas.

Los bares de la playa son muy tentadores... ¡pero cuidado con lo que comemos!

Hamburguesas de acelga y pollo

¡Con o sin pan!

1 atado de acelga cocida y bien picada

250 g de suprema de pollo cruda y picada

1 huevo

2 rodajas de pan lactal desmenuzadas o 3 cdas de avena

Sal y pimienta

Pan rallado

 

Mezclar la acelga con el pollo picado, el pan lactal remojado y bien exprimido, sal y pimienta. Unir bien.

Darle forma de hamburguesas a la mezcla, pasarlas por pan rallado y cocinar en horno sobre placas aceitadas o en microondas.

Preparar varias para la vianda playera. Son riquísimas frías también.

Tip: la acelga puede ser reemplazada por espinaca.

 

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