Nutrición

Y los padres, ¿dónde están?

La importancia de decir que no a tiempo

“No puedo pensar en ninguna necesidad en la infancia tan fuerte como la necesidad de la protección de un padre”.

Sigmund Freud

Desde hace tiempo, vengo destacando “la importancia del no” pero, después del accidente de un chico de 12 años con un cuatriciclo, sentí que hoy, no sólo no hay padres sino que hay más niños huérfanos que nunca.

Hace unos días fui invitada a uno de esos barrios protegidos, similares a los countries pero con libre paso respecto de los que no pertenecen al lugar. Era precioso ver cómo los pequeños jugaban en las calles, igual que yo cuando era pequeña, hasta que de pronto apareció un adolescente de 15 años (supe la edad después) manejando un cuatriciclo como si fuera el dueño de la escena. Le mostré mi preocupación a mi anfitriona quien me dijo que si bien no estaba de acuerdo, nada podía hacer porque los padres que proporcionaron esa mezcla de auto y triciclo eran muy agresivos y que, como recién se mudaba, no quería sostener ningún altercado con nadie.

Al volver a mi casa recordé que como todos los años, en época de vacaciones, siempre tenemos que lamentar un terrible accidente como el sucedido entre Cariló y Villa Gessell, playa utilizada para que los chicos se desplacen en cuatriciclos. No tengo respuestas para el dolor de los padres porque ellos mismos, por no saber decir no a tiempo, son, de alguna manera, los responsables de tan terrible accidente.

Es una conducta perversa no poner límites al propio hijo y ocultarse detrás del “ya lo sé pero aún así, se lo regalo igual”. El uso del “No” es vital. Se puede mencionar la palabra “No” pero no se hace uso de ella, de verdad. Además, si se cumple con lo que las leyes estipulan, qué es lo correcto y lo que no lo es, nuestro país podría funcionar mucho mejor.

La educación, se funda en transmitir que los derechos de cada persona terminan cuando empiezan los derechos del otro. Ese es el límite a la “supuesta” libertad de “hacer lo que se me canta”, porque no hay libertad donde se desconoce y se descuida al otro.

La importancia del NO

Todos, niños y mayores, aprenden de las frustraciones, pero ciertos padres, más interesados en ellos mismos que en sus hijos, avalados por una psicología que no sabe de límites, se resisten a esta enseñanza de vida. En mi opinión, esos padres, afectados por el síndrome de Peter Pan, no crecen y, al satisfacer cualquier demanda del niño, tampoco lo dejan crecer. Efecto de este vínculo desinteresado, muchos jóvenes se comportan como si el mundo solo existiera para su uso y disfrute, tal como fueron enseñados por sus padres.

Los padres, que, como dije en el título, no se sabe dónde están, lo que deben saber es que la mejor manera de limitar a un hijo, es no ponerle límites.

Quiero concluir con este sencillo dicho, sefaradí que posibilita reflexionar sobre el tema: “Donde hay demasiado, algo falta”.

 

Susana Grimberg

Psicoanalista y escritora

Frutas bañadas en chocolate

¡A los chicos les encanta!

Derretir dos tabletas de chocolate para taza a Baño María.

Pinchar trozos de fruta (frutilla, banana, manzana, etc.) en palillos de brochette y secar con papel de cocina, ya que no debe estar húmeda.

Pasar el pincho por el chocolate tibio, dejar escurrir el exceso.

Colocar las frutas en ua fuente. Llevar a la heladera y servir bien frío.

 

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