Nutrición

¿Cómo podemos combatir la acidez?

El stress y la mala alimentación son factores desencadenantes.

La acidez, que parece simple en su génesis y tratamiento, en ocasiones puede ser indicador de otra afección más compleja: Enfermedad por reflujo gastroesofágico.

La incidencia de esta afección se ha incrementado notablemente en los últimos 20 años. De los pacientes que la padecen en nuestro país, solamente un 40% consultan al médico y el resto se automedica, con el consiguiente riesgo que esto produce.

La acidez, o pirosis, es uno de los síntomas característicos de la Enfermedad por reflujo gastroesofágico. Es una sensación de quemazón ácida, que asciende desde el estómago hacia la garganta, a través del pecho.

La pirosis se produce por una pérdida de presión en la barrera anti-reflujo, que se encuentra situada en la unión del esófago y el estómago y está compuesta por parte de un músculo denominado diafragma (crura) y el esfínter esofágico inferior. Este esfínter se encuentra contraído en todo momento (excepto al comer, para permitir el paso de los alimentos al estómago) a fin de evitar que el contenido del estómago vuelva a nuestra garganta.

Cuando esta válvula pierde presión y se relaja, sobreviene el cuadro de acidez y reflujo. Las disfunciones de esta válvula pueden ser transitorias o sostenidas en el tiempo, a partir de la pérdida recurrente de presión en la barrera anti-reflujo.

Existen dos posibilidades de tratamiento: farmacológico y quirúrgico. El tratamiento con medicamentos es el más común, apunta a detener la secreción de ácido y a cicatrizar el tejido esofágico dañado por el ácido gástrico. Un grupo pequeño de pacientes requerirán un tratamiento quirúrgico para resolver su afección.

También es necesario evitar alimentos excitantes para la mucosa digestiva y que produzcan acidez.

Fuente: Comunicación Institucional Hospital de Clínicas

Supremas de pollo al durazno

6 supremas sin piel

6 mitades de duraznos en almíbar

1/2 taza de almíbar

1/2 taza de caldo desgrasado

sal, laurel

 

Mezclar el caldo de verduras desgrasado con el almíbar de los duraznos y 3 mitades de duraznos y licuar.

Poner las supremas en una fuente para horno. Cubrirlas con la mezcla licuada, salar a gusto y poner la hoja de laurel.

Tapar y hornear durante 35 minutos, a fuego suave.

Picar las 3 mitades de duraznos reservados, salar a gusto, Distribuir sobre las supremas y llevar unos minutos al horno para calentar.

Acompañar con arroz blanco.

 

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