Nutrición

Inactividad física: un mal contemporáneo

Encontrar la propia y adoptarla como rutina.

El sedentarismo no es buen consejero.

La inactividad física se convirtió en un problema que crece rapidamente y da lugar a una variedad de enfermedades crónicas y complicaciones en la salud, incluyendo la obesidad, la diabetes y el cáncer.

Al aumentar la actividad física mejora la salud general del paciente y se ha demostrado ser eficaz en el tratamiento y la prevención de las enfermedades crónicas. Incluso con todos los beneficios de la actividad física, en los Estados Unidos y muchos otros países, los niveles de inactividad son alarmantes.

Más de la mitad de los adultos (56 %), no cumplen con las recomendaciones de la actividad física suficiente.

De acuerdo a los últimos datos de riesgos para la salud global de la Organización Mundial de la Salud, después de la hipertensión arterial, la presión, el consumo de tabaco y de alta glucosa en la sangre, la inactividad física constituye la cuarta causa principal de muerte a nivel mundial, con cerca de 3,3 millones de muertes atribuibles al año.

Se debe tener en cuenta que los médicos inactivos son menos proclives a proporcionar el asesoramiento de realizar ejercicio a los pacientes y proporcionan menos modelos creíbles para la adopción de comportamientos saludables.

Las investigaciones muestran que un bajo nivel de actividad física expone al paciente a un mayor riesgo de morir que el fumar, la obesidad, la hipertensión arterial o el colesterol alto, y para los hombres mayores, la actividad física regular puede disminuir el riesgo de muerte en un 40 %, y las personas activas de 80 años tienen un menor riesgo de muerte que las personas inactivas de 60 años.

 

Fuente: Depto. de prensa del Hospital de Clinicas

Albondiguitas de pescado

Una buena forma de incorporar el pescado en la alimentación diaria.

Mezclar 1/2 kg de pescado picado (filet de merluza, brótola) con una cebolla chica rallada, un dedalito de azafrán, una cucharada de perejil picado y pizca de ralladura de limón.

Condimentar con sal y pimienta, y agregar una clara batida apenas.

Trabajar como una pasta y formar albondiguitas.

Hervir en caldo de verduras. Cocinar por 15 minutos, escurrir con espumadera y reservar.

Mezclar el caldo con un chorrito de crema de leche light, calentar y salsear las albondiguitas antes de servir.

 

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