Nutrición
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¿De qué hablamos cuando hablamos de stress?

La felicidad como una decisión interior.

Susana Grimberg

Dolor de cabeza,ansiedad, insominio... no dejarlo avanzar es la clave.

 

Me quedé pensando en la pregunta que me hizo mi querida vecina Miriam Becker respecto del stress.

¿Por qué el stress es tan temible?

Porque puede impedirnos disfrutar de las fiestas, de vivir la alegría de estar con otros y, también, de perder, “la esperanza de escapar de la incertidumbre”.

El sujeto humano, al comenzar este milenio, ha quedado expuesto a nuevos síntomas, que hoy llamamos stress pero que, a mí parecer, se trata de la neurosis de angustia. Uno de cuyos causales son el sometimiento del sujeto a lograr una imagen corporal y virtual marcada por nuevos cánones de belleza, Lo más grave es cuando se le sugiere calmar el vacío existencial con las fórmulas mágicas que la ciencia inventa.

¿Cuál es el síntoma que hoy aqueja a nuestra sociedad? En primer lugar, el rechazo existente entre los hombres, sumado al desprecio por las instituciones y la desocupación, dan lugar a un desconcierto colectivo y al desmembramiento del orden pre-existente.

Sigmund Freud, en Etiología de las neurosis, se refiere a lo que hoy llamamos stress. Él considera como causas concurrentes: emociones fuertes, agotamiento físico, enfermedades agudas, intoxicaciones, accidentes traumáticos, surmenage intelectual. Pero, agrega algo que es para subrayar, que “el trabajo intelectual es un medio protector frente a una eventual afección neurasténica; justamente los trabajadores intelectuales más perseverantes son los que permanecen a salvo”.

Es conveniente saber que el estrés es un síndrome de alerta que prepara al organismo para una respuesta de ataque, o de huída, frente a una amenaza inminente. Sin embargo, cuando esta respuesta defensiva es constante, comenzamos a "funcionar mal". Tenemos dificultad para concentrarnos, problemas de memoria, cansancio, angustia, ansiedad, taquicardia, temblor, mareos, síntomas que revelan la sobrecarga de tensión.

En nuestra vida cotidiana, podemos encontrarnos sobrecargados de exigencias derivadas de diferentes situaciones estresantes: problemas laborales y económicos, exámenes, discusiones con nuestra pareja o familia, aumento de precios, disminución de sueldos, falta de trabajo, etcétera, lo que nos demanda un gran esfuerzo de adaptación incluyendo un gran desgaste de nuestro organismo.

Es factible que cada uno de los factores mencionados, pueda llevar a nuestro cuerpo y a nuestra mente al agotamiento, a "no poder más”. Sin embargo, el stress le avisa al cuerpo que tiene que defenderse y esto es bueno.

Muchas situaciones “stressantes” pueden ser evitadas si aprendemos a pensar la vida de otra manera. Abraham Lincoln dijo: “La mayoría de las personas son tan felices como deciden serlo. La felicidad es algo interior, no es un asunto de afuera”.

No importa lo que hagamos, nunca podremos darle el gusto a todo el mundo”.

Tener en cuenta estas frases, podría ayudar a no sólo no enfermarse sino a que, cada uno, pueda alcanzar en la vida, un verdadero mejor estar.

 

Susana Grimberg. Psicoanalista y escritora

Grimbergsusana@yahoo.com.ar

www.enlaotrapuerta.com.ar

Ensalada antistress

Con escarola y queso fontina

En un bol, mezclar 1/4 de taza de aceite de oliva, 4 cdas de jugo de limón, 1 diente de ajo deshecho, sal y pimienta.

Limpiar una cabeza de escarola chica rizada, cortarla en pequeños trozos y ponerla en un bol.

Rociar con la marinada, mezclar y dejar reposar 15 minutos.

Para servir, esparcir por la superficie cubitos de pan tostado y 100 g de queso fontina en juliana.

 

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