Nutrición

No transar.... con las grasas trans

Por Andrea Rochaix, Licenciada en Nutrición (MN 1506)

 

Están en el banquillo de los acusados, aunque no todas tengan el mismo efecto sobre la salud, como sería el caso de las trans presentes en la leche y la carne, una ingesta que no ha demostrado efectos perjudiciales sobre el organismo.

Hace ya algunos años que las grasas trans están relacionadas negativamente con la salud porque se demostró una asociación entre su ingesta y las enfermedades cardiovasculares, ya que pueden elevar el colesterol total y el colesterol LDL (malo) y disminuir el colesterol HDL (bueno). También porque  promueven la obesidad, la diabetes tipo 2 y hasta algunos tipos de cáncer.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) determinó que el consumo de esas grasas debe limitarse entre 2 a 4 gramos por día.
Como son factores de riesgo para la salud, han entrado en vigencia las diferentes reglamentaciones para regular su uso y consumo, un tema al alcance de todos a través de la lectura de las etiquetas nutricionales. Esta práctica nos ahorra dudas y disgustos si la ponemos en marcha.

La industria alimenticia trabaja en distintas alternativas para reemplazar en parte a esas grasas y limitar así su uso.

¿Cómo se forman y dónde están?
En la actualidad, cuando los aceites vegetales en estado líquido se procesan para obtener grasas más sólidas y de mejor conservación en el tiempo, se someten a un proceso llamado hidrogenación, que es lo que lleva a que estos aceites se transformen en grasas trans. Éstas pueden estar en muchos productos como galletitas, margarina, golosinas, alfajores, masas para tartas y discos de empanadas, productos fritos y horneados, etc. Muchas industrias procesan la margarina, por ejemplo, con formulaciones propias a las que se les quitan las grasas trans; otras fabrican estos productos sin estas grasas.

Y, ¿para no transar?
Leer detenidamente las etiquetas.  El buen hábito hace a la buena salud.

andrearochaix@gmail.com

Budincitos de atún (en microondas)

Una receta sin grasas trans.

 

1) Escurrir una lata mediana de atún al natural y procesar con 1 huevo, 1 cda de cebollín fresco picado, 1 cda de jugo de limón y pimienta. Pasar a un bol y agregar 4 cdas de tomate fresco picado y 1 cda al ras de harina leudante. Mezclar.
2) Pincelar con aceite 4 budineras pequeñas que puedan ir al microondas, recubrir sus paredes y piso con abundante cebollín y perejil bien picados. Distribuir la mezcla en forma equitativa. Cocinarlas, durante 6 a 7 minutos en potencia mediana. Desmoldar y servir.

Para 4 porciones

 

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