Nutrición

El buen descanso.

La calidad del sueño puede lograrse con los hábitos adecuados.

El sueño es un proceso fisiológico activo y dinámico que tiene un impacto crítico en muchos aspectos de la salud y en el rendimiento diurno.

Para pensar sus implicancias, convocamos al Dr. Luis Javier Murúa quien dió algunas precisiones para tener en cuenta.

El sueño es una función neurológica tan activa como la vigilia. Sus funciones no están bien establecidas y se propone que cumpla con objetivos de restauración biológica y de conservación de la energía debido a que, durante su desarrollo, disminuye la actividad metabólica.

Es un modelo biológico típico del ritmo circadiano, esto es, una variación periódica de funciones biológicas que se repiten aproximadamente cada 24 hs.

Precisamente, este reloj biológico es el que nos hace tener sueño durante la noche y estar despiertos durante el día.

 

Si bien el sueño puede estar afectado por diferentes causas como algunas enfermedades neurológicas, psiquiátricas, respiratorias, metabólicas, como por el consumo de algunos medicamentos, drogas o alcohol, es particularmente relevante tener en cuenta que, entre las causas más frecuentes se destacan los malos hábitos del estilo de vida que afectan la cantidad de horas de sueño o la calidad.

 

El sueño insuficiente o de mala calidad tiene consecuencias en el rendimiento de las actividades que se desarrollan durante el día, así como daños en la salud física y psíquica de las personas.

Entre las consecuencias, se destacan:

a) déficits cognitivos y alteraciones del estado emocional

b) accidentes y errores en el trabajo

c) incremento del apetito, particularmente de comidas con alta carga calórica

d) aumento de la probabilidad de desarrollar hipertensión arterial, enfermedad coronaria y accidentes cerebrovasculares

e) disminución de la función inmunológica

f) aumento de las tasas de mortalidad

 

Toda vez que un paciente consulte por dificultades en el sueño se deberá indagar:

1) qué etapa del sueño está afectada, si es la de conciliación o la de  mantenimiento

2) qué hábitos de sueño presenta

3) qué gravedad de somnolencia diurna desarrolla

4) qué tiempo de evolución tiene el trastorno

5) qué enfermedades clínicas presenta que pudieran afectar el sueño: asma bronquial, insuficiencia cardíaca, reflujo gastroesofágico, enfermedad de Parkinson, hiperplasia prostática, etc

6) qué trastornos psiquiátricos pueden estar presentes: ansiedad, depresión, psicosis, caracteropatías, etc.

7) qué medicamentos usa que puedan interferir en el sueño: estatinas,  xantinas, descongestivos nasales, antidepresivos, ansiolíticos, etc.

8) qué entidades primarias del sueño pudieran estar presentes: síndrome de piernas inquietas, síndrome de apnea-hipopnea obstructiva del sueño, narcolepsia, etc.

 

Es muy importante resaltar la necesidad de cumplir con hábitos adecuados para asegurar la buena calidad del sueño.

Dormir las horas que cada individuo considera adecuadas para sentirse descansado.

Respetar el mismo horario para dormirse y despertarse.

Evitar llevar a cabo actividades realizadas vespertinamente que interfieran en la conciliación del sueño: actividad física; consumo de estimulantes (café, mate, bebidas cola, nicotina, chocolate).

Evitar comer, trabajar, usar una computadora o mirar televisión en el dormitorio.

Ante la presencia de cualquier trastorno del sueño tal como la dificultad de iniciarlo o mantenerlo así como la presencia de somnolencia diurna excesiva será conveniente realizar una consulta médica y evitar intentar corregirlo mediante el consumo de alcohol o la autoprescripción de hipnóticos o sedantes.

El médico deberá establecer el diagnóstico de la o de las causas del trastorno e indicar las medidas higiénicas y/o farmacológicas necesarias para corregirlo.

 

El Dr. Luis Javier Murúa fue coordinador de la Mesa Redonda: “Errores y omisiones en el tratamiento del insomnio”, en el marco del 15º Congreso Internacional de Medicina Interna del Hospital de Clínicas “José de San Martín”

Wines Of Argentina, entidad responsable de la marca VINO ARGENTINO en el mundo, se sumó al programa Wine in Moderation - Art de Vivre (WIM Aisbl), que promueve el consumo de vino con moderación y responsabilidad.

Una copa de vino equivale a 100 ml de alcohol. Por lo tanto, las unidades recomendadas son:

Hasta 2 unidades al día para las mujeres

Hasta 3 unidades al día para los hombres

No más de 4 copas en ocasiones especiales

Beber lentamente/ Incrementar el placer de la degustación: conocer sobre el vino que bebes/ Seleccionar el vino que mejor acompañe y complemente tus comidas/ Es recomendable consumir con regularidad pequeñas cantidades a un consumo esporádico de grandes cantidades.

•  Por cada copa de vino, tomar dos de agua.

•  Ingerir alimentos antes o mientras se toma alcohol.

•  Procurar tomar una única clase de bebida en cada ocasión.

•  Si se toma alcohol, designar a un conductor responsable.

Verduras en cazuela

Cena livianita para un sueño reparador...

En una cazuela, poner tres cucharadas de arvejas congeladas, 1/4 de un paquete de chauchas congeladas, 1/4 de paquete de choclo congelado y 1 cucharada y media de salsa de tomate light.

Agregar una taza de agua, medio cubito de caldo de verduras y tres cucharadas de fideos secos chicos para sopa.

Dejar cocinar hasta que esté a punto y servir como cazuela, con trocitos de queso port salut si se desea.

Completar la cena con un rico té de tilo y manzanilla en hebras, con una cucharada de miel.

 

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