Nutrición
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Alarma: el mundo desperdicia la tercera parte de los alimentos que produce.

Según datos estimativos de la FAO -Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura- la humanidad tira muchos alimentos que podrían sastisfacer las necesidades de una gran parte de los consumidores.

Según la revista Erosky, en cada hogar de España se desechan casi 80 kilos de alimentos por año. Esta advertencia se extiende al resto de los países del Primer Mundo y se sintetiza como una falta de responsabilidad y de desconocimiento nutricional.

Aquí, algunas sideas domésticas para reducir el despilfarro de alimentos:

Planificación: lo primero que debe ponerse en práctica para una correcta nutrición y  economía doméstica controlable es planificar las comidas acorde a las necesidades. La mayor prueba de que se pueden cambiar los hábitos se encuentra en lños países industrializados, acostumbrados a "usar y tirar". Esta rutina promueve el apetito insaciable de comprar sin criterio, tirando lo que no apetece o se considera estropeado.

Conservación: los métodos son milenarios. El más cercano y saludable es el freezer. Recordando que lo importante es conservar lo económico, lo que abunda, y es de estación para consumirlo en cualquier momento del año.

Puede ocurrir que el alimento (frutas y verduras especialmente) cambie su aspecto si se conservaron frescos, porque "el frío cocina". Pero son aptas para el consumo humano mientras hayan ingresado en condiciones saludables.

Aprovechar todo: Según expertos de la Universidad de Leicester, Reino Unido, se está investigando cómo transformar la cáscara de huevos en un matrial apto para envasar alimentos.

Con pasos más sencillos podremos ir "economizando" si nos acostumbramos a utilizar tallos, semillas, hojas de laqs verduras, hortalizas y legumbras, en lo posible, en su totalidad.

Utilizar la piel de las frutas en compotas, asarlas, secarlas, hacer batidos Es bueno recordar que la piel de las frutas concentra una fracción importante de vitaminas antioxidantes y fibra insoluble.

Reutilizar al máximo: nuestras abuelas lo ponían en práctica como hábito de educación familiar; una porción de postre o dulce, un poco de compota, de ensalada de fruta, siempre tiene destino en licuados, postres renovados y todo aquello que ese alimento pueda sugerir.

Lo esencial es mantener en la heladera con destino final rápido todo lo que sobró.

Torta de frutas frescas

Con lo que quedó de la ensalada de frutas...

Preparar un bizcochuelo instantáneo.

Escurrir bien la ensalada de fruta que quedó en la heladera, agregarla al batido crudo del bizcochuelo, mezclar suavemente y verter en una budinera enmantecada y enharinada.

Hornear a fuego suave durante aproximadamente 40 minutos.

Retirar, mezclar el jugo de la ensalada de frutas con media copa de vino marsala  y verter sobre la torta caliente.

Dejar enfriar bien, desmoldar y servir sola, con una porción de helado o de crema chantilly.

 

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