Nutrición

La leche, el arcón de los tesoros

El alimento más utilizado por la raza humana, desde tiempo inmemorial.

 

Siempre podemos agregar algo más sobre sus caracterísitcas y beneficios. En esta oportunidad, el doctor Claudio Zin, médico, periodista cientifico, ex ministro de Salud de la Provincia de Buenos Aires y Coordinador General de Salud de la UBA, reflexiona de  esta manera para nuestro link de nutrición.

 

¿Algo más en la leche? ¿No será demasiado? ¿Qué más le van a poner?

La leche es un vehículo extraordinario para incorporar al organismo en desarrollo o al adulto, elementos esenciales para conseguir una mejor calidad de vida.

Forma parte de la dieta y la cultura culinaria del ser humano; en muchas ocasiones, -la mayoría de ellas pero no todas, desafortunadamente- lo primero que toma el ser humano al nacer es calostro y leche de su madre.

Luego, leches maternizadas y más adelante leche de vaca, pasteurizada (para matar bacterias que puedan acarrear) y enriquecida con distintos nutrientes: calcio, fósforo, vitaminas de distinto tipo, hierro, fitoesteroles, entre otros.

Por ende, ¿por qué no utilizarla en el sentido de soporte, para incorporar otras sustancias que puedan beneficiarnos?

¿Quién afirma que eso es posible sin alterar las cualidades de la leche? Cientos de argumentos y evidencias científicas apoyan esta aseveración. Por ejemplo, en Journal of Perinatal Medicine aconsejan añadir a la leche maternizada ácidos grasos omega 3 del tipo del DHA, para contribuir al correcto desarrollo cerebral y ocular del lactante.

Los omega 3 son ácidos grasos esenciales (no los puede “fabricar” nuestro organismo, de allí que haya que incorporarlos desde la dieta), que abundan en los peces de aguas frías y profundas -atún, sardinas, salmón, mero, trucha- y que además de contribuir al desarrollo del sistema nervioso, previenen enfermedades cardiovasculares en el adulto. En fin, que son buenos para su salud, la mía y la de los bebés, entre otros.

Si bien los ácidos grasos esenciales están en los peces, también están en las semillas de lino, chía, nueces, soja, maíz, algas marinas (desde donde la comen los peces mencionados) y vegetales de hojas verdes. ¡La naturaleza es sabia! De todas estas fuentes se toman, para no cambiar las propiedades organolépticas (sabor, color y olor) de la preciada leche.

El más importante de los ácidos omega 3 es el DHA, en la búsqueda de estos efectos, es altamente beneficioso.

Así, la leche enriquecida con DHA contribuye a mantener su salud en condiciones y colabora con el desarrollo del sistema nervioso de los niños y de sus retinas.

No quiere la leche reemplazar nada, sino sólo complementar la dieta con nutrientes que no están frecuentemente incluidos en ella.

Por esto y mucho más… tome leche y logre que sus hijos lo hagan.

www.laserenisima.com.ar

 

Considerando que, en general los niños latinoamericanos, tienen algunas deficiencias en sustancias que necesitamos (en poca cantidad pero las necesitamos) es bueno que los alimentos se enriquezcan con ellos para hacernos más sencilla la prevención. Esta observación está basada en la franca monotonía y reiteración de las dietas, en especial en la infancia y adolescencia. Como diría mi abuela: “comen siempre lo mismo”.


Licuado multifruta con leche DHA

Una merienda tentadora para todo el año

Poner 1 banana, 1 pera y 1/2 mango en el vaso de la licuadora.

Incorporar una cucharada de miel y un litro de leche .

Licuar y servir en vasos altos.

Acompañar si se desea con hojuelas de maíz trituradas.

 

 

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