Nutrición
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La cocina de todos los días y las dietas especiales

El secreto está en la organización.

Cuando en una familia se consumen variedades de alimentos y menúes especiales, hay que descubrir el camino de un lenguaje culinario común para que la mujer -quien trabaja generalmente y se ocupa d elas comidas-,  no se vea obligada a diversificar inútilmente su esfuerzo.

La organización pasa por estudiar "la aplicación de los alimentos" y descubrir los ajustes que deban hacerse a los menúes especiales.

 

1. En menúes sanos, sin restricciones, aplicar equilibradamente las cocciones saludables, los alimentos de la canasta familiar, recordando que los menúes se adaptan a la estacionalidad. Teniendo en cuenta esto, los alimentos serán frescos y, como abundan, más económicos.

 

2. Cuando hay dietas específicas, tratar que se puedan adaptar a lo que come el resto de la familia, con las modificaciones aconsejadas por los profesionales; ésta es una actitud solidaria que beneficia al paciente y evita el doble de trabajo a quien cocina. Por ejemplo, si en la familia hay un diabético, cocinar las compotas sin azúcar. En la actualidad, Stevia es un alimento permitido en este tipo de dietas.

En estos casos, la cocina se transforma en un laboratorio creativo donde la mesa sigue siendo el lugar más agradable para compartir en familia.

 

 

 

Comer bien es comer variado, en cantidades reducidas, respetando los tiempos y momentos de las comidas y sus descansos, controlando que no falten los productos de la tierra propios de cada estación, reduciendo los alimentos desintegrados o refinados para dar lugar a los más puros, con tecnicas y combinaciones simples y sabrosas que sigan despertando el placer por comer bien.

Ñoquis verdes

Sin harina ni huevos

Apto para celíacos, hepáticos y dietas restringidas en grasas.

 

Mezclar media taza de harina de soja con media taza de harina de mandioca, sal, nuz moscada y media taza de hojas tiernas de espinaca, muy picadas.

Mezclar e incorporar de a poco agua, en cantidad suficiente como para obtener una pasta firme pero no dura. Dejar reposar, dar forma de pequeños cilindros, cortar en trocitos y echar en agua hirviendo con sal.

Esperar que suban a la superficie, testear que estén tiernos, escurrir con espumadera y servir con una cucharada de aceite de oliva o tomate fresco picado.

Cada porción aporta 140 calorías.

Rinde 4 porciones.

 

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