Nutrición
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La importancia de la Vitamina D

Nuevos estudios profundizan nuestro conocimiento sobre sus efectos en la salud.

Tomar sol contribuye al incremento de niveles de Vitamina D.

Según las conclusiones del doctor Walter Manucha, investigador adjunto del CONICET y docente investigdor de la Facultad de Ciencias Médicas en la Universidad NAcional de Cuyo, la vitamina D es considerada una verdadera hormona por sus múltiples y complejas funciones.

Se puede encontrar en pequeñas cantidades en algunos alimentos, entre ellos los pescados como las sardinas, la trucha y el atún. Para hacerla más accesible a la población, se la agrega a productos lácteos, jugos y cereales, y se dice que están "enriquecidos con vitamina D". Sin embargo es de destacar que la mayor parte de este nutriente se obtiene por la exposición a la luz solar.

Esta vitamina cumple funciones en prevención y tratamiento del raquitismo; osteoporosis, dolor de huesos, y una enfermedad hereditaria en la cual los huesos son espcialmente frágiles y se quiebran fácilmente, llamada osteogénsis imperfecta. Además, se emplea en la prevención de fracturas y para  prevenir un bajo nivel de calcio.

Nuestro equipo de investigadores ha dado evidencia de su función en efectos antiinflamatorios y su incidencia en enfermedades renales.

 


¿Y para la buena salud?

Al condicionamiento genético inevitable -dice el doctor- podemos sumar hábitos saludables como el consumo de alimentos que aportan nutrientes, práctica frecuente de ejercicios, realización de controles médicos y participación en actividades recreativas, todo lo cual contribuirá a mantener los parámetros rqueridos de Vitamina D para la salud, concebida como un estado de equilibrio bio-psico-social.

Sardinas y atún, fuentes de la preciada vitamina.

Empanadas de sardinas al horno

Abrir dos latas de sardinas en aceite, cortarlas en trozos medianos, incorporar dos huevos duros picados, un tomate cortado en cubos y dos cuharadas de cebolla rallada fresca.

Rociar   con un poco de jugo de limón y mezclar con dos tenedores, cuidando de no deshacer las sardinas.

Distribuir este relleno en doce discos de masa hojaldrada, cerrar los bordes, pintar con huevo y aceite y hornear hasta que la masa esté cocida.

Servir con gajos de limón para "rociar" el relleno a medida que se come.

Para doce unidades.

 

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