Nutrición
Nutrición

¡Empiezan las clases! La dieta de los más chicos.

Stress y alimentación.

Nadie está ajeno a que se vive en una vorágine cotidiana. En los hogares, el clima de tensión es parte del escenario, por las obligaciones, la televisión, la alteración de los ritmos del sueño y la falta de hábitos saludables.

Cerca de los tiempos de inicio de clases, es bueno dar cuenta del tema para ordenar saludablemente las costumbres cotidianas, o al menos hacer el intento.

Según la doctora Elba Albertinazzi, presidenta de la Asociación Argentina de Medicina Naturista, los factores de stress derivan en alteraciones de toda clase, incidiendo en causas de irritabilidad, falta de concentración y enferemedades varias. En la adultez, pueden devenir en personas obesas, diabéticas y con otras enfermedades.

Pensar qué se elige para comer y cómo se cocinan los alimentos, son puntos que inciden en una buena calidad de vida de los chicos.

"Quizás  tengan mayor cantidad, pero falta de calidad. Los chicos comen alimentos desvitalizados, industrializados e hipercocidos. Con el agregado de químicos no naturales que no nutren las células", dice la Dra. Albertinazzi.

Cuando los chicos comen lo que necesitan a cada edad, los vemos más tranquilos, atentos, menos agresivos y más felices y cariñosos, siempre dependiendo de su temperamento.

¿Puede la mala alimentación profundizar los sintomas de stress?

Sí. La prueba es no desayunar. El desayuno permite iniciar el día con la energía que proviene de los hidratos de carbono, cereales y azúcar, después del ayuno involuntario de la noche.

¿Cómo se equilibra la ingesta en la mesa familiar?

Lo ideal es una alimentación variada y equilibrada. Los chicos tienen que acostumbrarse a comer de todo: carnes, verduras, frutas, pescados, frutas, semillas, etc. Salvo algunas intolerancias o preferencias personales, el ser humano tiene la capacidad de digerir todos los alimentos "naturales" para obtener los nutrientes necesarios de por vida.

Podemos "negociar" con las papas fritas -preparadas en casa, dos o tres veces por semana- y hamburguesas caseras. Preparar fideos con salsa espesa de tomates, zanahoria, cebolla y queso rallado en casa, pescado con puré de zapallo.

Es muy importante acompañar los vegetales con aceite crudo de girasol y no abusar de la sal.

Entre los alimentos "irrtitantes" o "excitantes" están la carne vacuna, aderezos envasados y muchos productos congelados y comidas rápidas. Infusiones, como el café, té, mate y las gaseosas oscuras con cafeína.

Entre los alimentos calmantes o sedantes (sin provocar sueño): levadura de cerveza, hojas verdes, cereales, sobre todo la avena, almendras, sésamo y dátiles.

Un buen desayuno antes de ir al cole: un vaso de leche con cacao o una barrita de chocolate, mate cocido con leche y azúcar, granola con manzana rallada o bananas pisadas. alguna rodaja de pan francés o integral tostado con mermelada.

Una buena merienda al llegar del cole: licuados espesos mezclados con frutas frescas y secas (nueces, almendras, avellanas), tostadas con tomate, huevo duro y alguna rodaja de carne cocida al horno o jamón natural, y ¿por qué no?, una tortilla de huevos con choclo y espinaca. También un rico postre como las peras en gelatina, que se puede tener preparado y listo en la heladera. Esta merienda disminuirá el apetito excesivo, evitando que coma demasiado en la cena.

Recordar de hidratarse con agua.

 

Peras en gelatina

Preparar una mezcla de gelatina light, del sabor que se prefiera y poner en un recipiente. Llevar a hervir y distribuir 1 kg de mitades de peras frescas, peladas, cortadas al medio o enteras. Cocinar hasta que las peras estén semi tiernas. Pasar a un recipiente, dejar enfriar y llevar a la heladera. Servir rodeadas con un borde de queso crema light, levemente endulzado.

Filetes de merluza gratinados

Rápida, fácil y nutritiva

 

½ kg de filetes de merluza (o cualquier otro pescado)

1 kg de papas

2 cebollas de verdeo picadas y salteadas en aceite

1 zanahoria rallada fina

Sal y pimienta

Nuez moscada

200 g de crema de leche

2 tomates picados

5 cdas de queso rallado

 

Pelar las papas y cortarlas en láminas muy delgadas. Salpimentarlas y mezclarlas con la cebolla de verdeo. Distribuir la mitad de las papas en el fondo de una asadera rectangular para formar una base.

Cortar los filetes en cubos, mezclarlos con la zanahoria, salpimentar y distribuir sobre las papas. Acomodar el resto de las papas, sobre el pescado para formar una superficie pareja. Rociar todo con la crema de leche mezclada con el tomate, sal y pimienta.

Espolvorear con el queso rallado y hornear unos 40 minutos a fuego mediano o hasta que las capas de papas estén tiernas. Servir.

Para 6 porciones

 

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