Nutrición
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Hábitos para un corazón sano

La mujer que al amor no se asoma… ¡es porque sufre de stress!

 

¿Existe una relación directa entre el género y la predisposición a sufrir del corazón? Un interrogante frecuente que requiere de la opinión de especialistas. Parece que un corazón sano incluye muchas más precauciones que el cuidado de un electrocardiograma periódico.

Para ampliar esta información, consultamos con la doctora Paola Harwicz, especialista en cardiología y nutrición.

La preocupación en las mujeres por padecer cáncer de mama ha crecido exponencialmente y se ha tomado conciencia de la prevención, realizando estudios de ecografía mamaria o mamografía, que permiten el diagnóstico precoz. Sin embargo, si preguntamos a las mujeres cuál creen es el riesgo de padecer un evento cardiovascular, probablemente contesten que se trata de una patología más frecuente en hombres.

En los últimos años, observamos un aumento en la frecuencia de enfermedades cardiovasculares en las mujeres, como infarto de miocardio, angina de pecho, insuficiencia cardíaca, en una proporción similar desde los 50 años, y a partir de los 65 años, los superan.

Ciertamente, las mujeres ignoran esta situación, y por ende es importante no sólo acompañar a nuestros hombres al chequeo cardiológico, sino ser las protagonistas y realizar el control correspondiente según la edad y presencia de otros factores de riesgo asociados (hipertensión arterial, diabetes, colesterol elevado, obesidad abdominal, etc).

Según los registros del Ministerio de Salud de la Nación del año 2007, una de cada tres mujeres fallece por afecciones cardiovasculares y una de cada 6 por enfermedades tumorales ginecológicas.

Los factores de riesgo cardiovascular afectan de manera diferente a hombres y mujeres. Si tenemos en cuenta que la mujer actual se ocupa de la casa, los chicos, las compras, la familia y a la vez concurre varias horas al trabajo, con las exigencias que esto implica, no nos sorprende que se encuentre ante situaciones de mayor stress que en la época de nuestras abuelas.

En el 65% de las mujeres, los eventos coronarios se presentan de manera incaracterística y muchas veces postergan la consulta. La sintomatología puede ser muy variada: desde mareos, malestar estomacal, dolor en mandíbula, hombros, nauseas o fatiga y, en general, no la jerarquizan. Las arterias son de menor calibre, y sumado a la tardanza de la consulta, esta combinación afecta el pronóstico.

Entre los factores que intervienen en el aumento de riesgo a partir de los 50 años, la reducción de las hormonas femeninas del climaterio, que impactan negativamente, así como una redistribución de la grasa hacia la región abdominal. Ni hablar del nocivo tabaco, que aumenta los riesgos a partir de los 40 años.

Mujeres: es hora de tomar conciencia e iniciar un cambio de hábitos. Combatir el sedentarismo y organizar nuestra alimentación durante las largas jornadas de trabajo. Como amas de casa, es nuestra oportunidad de mejorar la alimentación de toda la familia y lograr un estilo de vida saludable será determinante de la salud de nuestros hijos.

El ejercicio es medicina. Realizar al menos 30 minutos de actividad física de moderada intensidad diariamente, logra mejorar los valores de presión arterial, aumentan los niveles de HDL y permite reducir los triglicéridos, facilitando un descenso en la presentación de nuevos casos de diabetes, asociado a un mejor control del peso corporal y un interesante impacto en la salud en general: reducción de las fracturas, del riesgo de infarto de miocardio y del riesgo de ACV, así como menor riesgo de cáncer de colon y de mama.

Acompañar la actividad física con una alimentación variada, con la incorporación de 5 frutas y/o verduras al día, pescados al menos 2 veces por semana, cereales integrales diariamente, legumbres (1 vez a la semana), cortes magros de carne vacuna, cerdo y pollo (2-3 veces por semana) y lácteos descremados, es fundamental para lograr el cuidado de nuestra salud.

 

Empezar con pequeños y posibles cambios, factibles de sostener en el tiempo, es la clave para lograr el resultado que estamos buscando.

 

 

Dra Paola Harwicz

Especialista en cardiología y nutrición

www.nutricionenlared.com

Paté de zanahorias

Para hacer con cualquier verdura y tener un recurso fácil, rápido y sano como entrada.

 

Hervir ½ kg de zanahorias, de chauchas o de remolachas. Escurrir bien y procesar con 200 g de queso descremado blanco, 1 cdta de mostaza y unas hojas de albahaca fresca. Condimentar a gusto.

Pasar a un bol, agregar 1 cda de gelatina sin sabor rehidratada en un poco del agua de la cocción de la verdura elegida, mezclar y pasar a un recipiente alargado, forrado con papel manteca.

Llevar 5 a 6 horas a la heladera  hasta que la mezcla esté firme. Desmoldar y acompañar con una ensalada de hojas verdes mezclada con pasas de uva y almendras tostadas.

 

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