Nutrición
Nutrición

Cuando hay que decir no a algunos alimentos

Intolerancias alimentarias

Es un tema cada vez más divulgado en la comunidad científica, observado desde siempre por médicos alergistas y clínicos de todas las corrientes a las que se han sumado pediatras, deportólogos, gastroenterólogos y muchas otras especialidades. Se puede tener alergia a ciertos los alimentos, no saberlo y pensar que, si no hay urticaria, no hay alergia. Hay diferentes caminos por los cuales el organismo se expresa rechazando ese alimento que le hace daño. Un daño que raramente asociemos a algún tipo de alimento. 

Desde las picazones cutáneas hasta los dolores de cabeza, desde ansiedad por consumir aquello que, sin saberlo, nos hace mal (“no puedo parar de comer dulces; muero por las pastas y el chocolate”) hasta fatiga incomprensible, desorden en el sistema inmunológico, resfríos, asma, constipación, diarrea, caída del cabello, depresión, falta de atención y concentración, alteración del sueño y tanto más. Todo puede ser cuando comemos lo que no es para nuestro organismo.

Salvo el agua, no existen alimentos seguros para todos. Aquello que a una persona le hace mal, otra lo puede consumir sin inconvenientes.
Esto se vio en estudios realizados en laboratorios especializados, en Estados Unidos, sobre poblaciones altamente sensibles, con excelentes respuestas de salud, una vez investigadas y eliminadas las intolerancias o alergias en los diferentes casos .

Los obesos disminuyeron de peso, se alejaron las migrañas, regresó la energía, la salud y el bienestar volvieron al organismo y los alimentos permitidos se transformaron en el medicamento que ese organismo siempre necesitó. Los eliminados fueron aquellos que lo enfermaban. Hipócrates, el padre de la medicina ya lo decía: que tu alimento sea tu cura. Los alimentos son fármacos invaluables para promover nuestra salud.

Todo pasa por la mesa, lo bueno y lo malo.
Las investigaciones de laboratorio sobre intolerancias, permiten descubrir a través de un simple análisis, cuáles son los alimentos que desencadenan esta reacción que en muchos casos se trata de alimentos tan cotidianos como los tomates, la lechuga, el maíz. Estos y otros, una vez investigados y erradicados, permiten recuperar el estado de bienestar que todo organismo se merece gozar.

Doctora Vivian Mayo
Directora del laboratorio ALCAT
www.alcat.com.ar

 

 

Restricciones alimentarias: desde el sin TACC (trigo, avena, cebada; centeno), la dieta sin gluten que siguen los celíacos, hasta sin lactosa, azúcar, irritantes (teína, mateína, cítricos), chocolate, frutillas, y muchisimos más.  Y las hay por elección: vegetarianos, ovo-lacto-vegetarianos, macrobióticos, vegganos y naturistas, entre otros.

 

 

Budín de ricotta

sin yemas y sin azúcar... ¡un manjar!


Mezclar bien 1/2 kg de ricotta descremada con 2 claras, edulcorante Stevia a gusto y 1 cucharadita de esencia de vainilla. Verter en una budinera apta para microondas, pincelada con rocío vegetal y espolvoreada con Stevia. Cocinar 12 minutos en microondas entre mediano y máximo. Retirar, dejar enfriar, pasar a la heladera, dejar 2 horas y desmoldar. Servir acompañado de puré de manzanas.
8 a 10 porciones

 

 

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