Nutrición
Nutrición

Actitudes positivas que curan

Para una mejor calidad de vida, empezar incorporando algunos hábitos.

Para ello, invitamos a la Doctora Elba Albertinazzi, presidenta de la Asociación de Médicos Naturistas, a compartir su visión.

Mucho se habla de favorecer la calidad de vida para vivir más, pero sobre todo, mejor: más sanos y relacionados con el mundo que nos rodea. Pero, ¿por qué surgen estas preocupaciones en estos momentos en que las ciencias solucionan casi todo? En medicina, pareciera que a través de tratamientos y transplantes, es posible vivir muchos más años; en artes, cine y literatura accedemos a toda clase de obras. Y se habla incluso de poder viajar a la Luna. La pregunta sería: ¿somos más felices? ¿Podemos disfrutar de nuestros afectos, familia y amigos? ¿Tenemos tiempo para perder junto a ellos?

Quizás sea por esa insatisfacción que nos volcamos hacia placeres más sencillos: disfrutar del aire fresco de una plaza, del bienestar de una clase de yoga o sentir el sabor de un plato preparado con alimentos frescos y, mejor aún, si quien prepara este plato es una persona querida.

Ya lo dijo Hipócrates: que tu alimento sea tu remedio. Y la medicina reconoce esto como verdadero, en particular en lo que se relaciona con la prevención. Pero… ¡cuidado! Los extremos son siempre malos, ya que en ellos no está el equilibrio y por eso, tener una alimentación excesivamente restrictiva, salvo en el caso de una persona enferma, también puede causar problemas.

Por eso, desde nuestra asociación, proponemos una alimentación “casi vegetariana”, donde el porcentaje de comidas de origen vegetal sea alrededor del 75% del plato, completando el resto con alimentos de origen animal: carne de vaca o pescado, quesos duros o fermentados y huevos. Incluyendo estas pequeñas cantidades, podemos equilibrar la dieta y evitar carencias. Si deseamos una dieta totalmente vegetariana (o vegana) debemos consultar con un profesional, ya que es más difícil cubrir ciertos nutrientes esenciales en algunas edades de la vida (niños, ancianos) o en distintas circunstancias (embarazo y lactancia, ciertas enfermedades crónicas, etc.).

Dentro de los alimentos de origen vegetal no debemos olvidar los aceites de primera presión en frío (no los comunes), muy ricos en nutrientes esenciales: ácidos grasos poliinsaturados, vitamina E y carotenos, y minerales como el zinc y el magnesio. También tener en cuenta el tipo y el tiempo de cocción: las más aconsejadas para los vegetales son las cocciones al vapor para evitar la pérdida de vitaminas y minerales. En carnes, preferiremos los sabrosos guisados, una cocción suave que permite integrarlas con los vegetales.

¿Y las bebidas? En cuanto a calidad, la mejor es el agua pura, muy difícil de conseguir, ya que debe ser saneada por el agregado de cloro. Pero basta hervir la que utilizaremos durante el día, por 10 minutos, en un recipiente destapado: es aconsejable hacerlo sobre todo cuando hay niños pequeños. Las aguas minerales deben adaptarse a las necesidades de cada persona, ya que algunas contienen un exceso de minerales.

Siempre hemos dicho que la mesa familiar es el lugar de encuentro, al principio del día (el desayuno) y al finalizarlo (la cena). Deben ser de contento y de tranquilidad: disfrutar de la comida, pero también de la compañía de los seres queridos, dejando de lado los problemas cotidianos para compartir un momento especial.

No se aconseja beber líquidos durante  las comidas, ni enseguida después. La dilución del jugo gástrico impide la digestión completa de los alimentos, con la consecuente fermentación: si los alimentos no son excesivamente salados o si el plato contiene la proporción del 75% de vegetales, no tendremos sed durante la comida. Líquidos (agua, infusiones de hierbas) y jugos de frutas, pueden tomarse a lo largo del día o antes de las comidas.

Hay algunos alimentos (llamados funcionales) que enriquecen el plato. Algas, levadura de cerveza, semillas, salsa de soja orgánica, condimentos naturales, vino tinto, brotes y germinados, etc. Se destacan por contener vitaminas, minerales, antioxidantes, ácidos grasos poliinsaturados, necesarios para mantener nuestro organismo.

Así como nos lavamos las manos antes de sentarnos a la mesa, deberíamos hacer lo mismo con nuestros pensamientos, dejando de lado preocupaciones y problemas, evitando discusiones, sin televisión y sentarnos a la mesa con la alegría del reencuentro familiar.

Zapallitos rellenos

¿Quién se les resiste?


Lavar 5 zapallitos, cortarlos al medio y hervirlos 10 minutos en agua con sal. Retirarlos, sacar  la pulpa de su interior y disponerlos, ahuecados, en una placa levemente aceitada. Procesar 1 taza de granos de maíz amarillo con la pulpa de los zapallitos, 1 cda perejil picado, 1 diente de ajo desecho, 1 huevo, sal y nuez moscada. Pasar a un bol, incorporar 1 taza de copos de trigo triturados, 3 cdas de queso rallado y 1 cdta de polvo para hornear. Rellenarlos, espolvorear con un poco de queso rallado, rociar con un hilo de aceite de oliva y hornear hasta gratinar. Servir con una ensalada fresca.

 

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