Nutrición
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¡Mamá!... ¿me comprás un helado?

Años atrás, cuando las mamás escuchaban este pedido resultaba en, seguramente, posponer el helado como premio a su comportamiento o a las buenas notas. Hoy, la elección de un helado de buena calidad es simplemente elegir un producto que es parte de la buena alimentación cotidiana en sus variantes enteras o light. A pesar que los primeros calores acercan los helados porque el organismo ya los necesita, son una importante opción nutricional para incorporar nutrientes esenciales y disfrutar del placer de consumirlos.

Para los helados, no hay edad y su riqueza alimenticia, señala la Licenciada María Laura Blanco, Nutricionista Corporativa de Nestlé Argentina, depende de los ingredientes que se hayan utilizado en su elaboración: cantidad de agua, leche, que independientemente que sea entera o descremada aporta proteínas de alto valor biológico, calcio y Vitamina B2, crema de leche, aceites vegetales, azúcar, frutas, frutas secas, chocolate y más.
Depende de los helados, hay algunos con 81 calorías por porción, otros con 71 y con 51. Los envases deberían señalarlos. También hay helados con menor cantidad de calorías, grasas y azúcares en todas sus formas.

La industria heladera procura satisfacer todos los frentes y hay helados con leche pero con menor contenido de grasas donde los azúcares se reemplazan por endulzantes. Los de agua y pulpa de frutas natural, ideales como tentempié para consumir entre horas como algo fresco y saludable, que además de alimentar, suma como un producto que hidrata y cuida la salud, un tema muy sensible al consumidor.

Agradecimiento: Nestlé Argentina.

Con valor agregado
A los chicos les divierte poner sellos personales. Entonces, una tarde divertida de verano pueden decorar los helados con palitos disponiendo bols con cereales, o chocolate derretido frío, o nueces picadas. Quitarles la cubierta y dejar que adhieran los sabores elegidos. Fácil y divertido…

Después mamá dirá: ¡chicos, a limpiaaaar!

Torta helada

Rica y casera.

Comprar un bizcochuelo listo para usar. Ahuecarlo, desmigajar las migas, bañarlas con algún licor suave si es para adultos o con jugo de naranjas si es para chicos. Acomodar en el hueco.
Comprar helado "en balde" de los que se venden en las góndolas del supermercado y del sabor que se prefiera.
Rellenar de inmediato el bizcochuelo preparado, aplanando las porciones con el revés de una cuchara humedecida en agua.
Cubrir la superficie con una capa mediana  de crema chantilly o hilos de chocolate derretido y llevar al freezer hasta el momento de consumirlo.
Otra idea: llevarlo al freezer cubierto con un merengue firme y en el momento de llevar a la mesa, espolvorear con azúcar impalpable y aplicarle el soplete manual para gratinar la superficie.

 

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